Sobre el mundo del coworking

Coworking vs Cafeteria con wifi: las 10 ventajas

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Si eres freelance, autónomo o en tu empresa te permiten trabajar a distancia, tienes cuatro alternativas para trabajar: desde casa, desde una cafetería, desde una oficina tradicional o desde un espacio de coworking. Cada opción tiene sus ventajas y desventajas.

En este Blog hablaremos de las ventajas que tiene trabajar en un coworking frente a una cafetería con wifi:

  1. Concentración.

Gente hablando en voz alta, ruidos de máquinas de café, olores, música que no puedes controlar, puertas abriendo y cerrando… patrones que si has intentado trabajar desde una cafetería conocerás bien. Si lo que necesitas es trabajar con tranquilidad, o al menos tener la opción de hacerlo, en un espacio de coworking es posible. Puedes distraerte en las zonas de ocio habilitadas para ello cuando te apetezca, y concentrarte en la zona de trabajo cuando lo necesites.

  1. Comunidad

En una cafetería estarás rodeado de personas, pero… posiblemente cada día es gente distinta y no necesariamente tenéis algo en común. En un espacio de coworking te rodeas de caras familiares (y también algunas nuevas) y posiblemente compartas, al menos, inquietud profesional y el deseo de relacionarse con gente. Existe un sentimiento de comunidad entre los miembros de un coworking, y es esta comunidad el mayor valor añadido que ofrece esta nueva forma de trabajar. Si eres de los que necesitan tomarse un break de vez en cuando durante la jornada laboral, compartir alguna idea o problema en el trabajo, hacer contactos profesionales o incluso hacer amigos… el coworking es tu oficina.

  1. Flexibilidad en los horarios.

Olvídate de tener que acoplarte a los horarios de las cafeterías y construye tu propia rutina adaptada completamente a tu estilo de vida y tu trabajo. Muchos espacios coworking ofrecen acceso 24/7 y con ello adaptarse a los horarios de trabajo cada vez más globalizados. Y porque ser empresario o autónomo… no entiende de horarios.

  1. Sinergias

Un espacio coworking siempre te va a ofrecer la posibilidad de conocer a profesionales que trabajan en el mismo o distinto sector, y con ello oportunidades de sinergias. También podrás formarte y ampliar tu lista de contactos simplemente por el hecho de trabajar en el espacio y por tener la posibilidad de asistir a los eventos y talleres que los espacios coworking suelen organizan o acogen en su espacio.

  1. Sitio garantizado

Nadie te garantiza que al llegar a una cafetería vayas a tener una mesa desde la que poder trabajar, y en caso de que encuentres sitio, no siempre será el mismo, o no siempre estará cerca del enchufe que necesitas, o lejos de la puerta, etc. En un espacio de coworking contarás siempre con un sitio equipado con todas las comodidades que necesitas para trabajar.

  1. Seguridad

En una cafetería cada vez que necesites levantarte, aunque sean 5 minutos para ir al baño, a pedir otro café o salir a fumar, posiblemente quieras llevarte todos los trastos contigo y evitar riesgos. En un espacio de coworking tus pertenencias están seguras, los clientes están registrados, el espacio vigilado con cámaras de seguridad y taquillas o cajoneras disponibles para dejar bajo candado lo que consideres. Además, si tienes membresía fija la mayoría de coworking te dan la opción de dejar tus pertenencias, tu ordenador y pantalla, de manera continuada.

  1. Comida y bebida.

En la mayoría de espacios coworking puede traerte tu propia comida y bebida. Incluso algunos ofrecen de manera gratuita café, el te y agua para los miembros. Esto en una cafetería no es posible (evidentemente) y hace que al final del día trabajar en una cafetería con wifi termine costando lo mismo o más que pase de día en un coworking.

  1. Comodidades para trabajar

Si has trabajado en una cafetería con wifi conocerás la dificultad para encontrar una mesa con enchufe, sillas cómodas, wifi sin interrupciones… y tener que cargar todos los días con tu ordenador y accesorios (y si uno de ellos es una pantalla… ni hablamos). Un espacio coworking está diseñado para ofrecer todo esto: enchufes distribuidos en cada puesto de trabajo, sillas ergonómicas, calidad WIFI, taquilla, salas de reuniones, opción ethernet y posibilidad de dejar tu equipo de trabajo de un día a otro.

  1. Espacios privados.

Si trabajas de una cafetería no tendrás la posibilidad de disponer de salas de reuniones o espacios silenciosos para reunirte, atender llamadas o mantener una videoconferencia. En espacio coworking sí, y en muchas ocasiones esto se incluye como un servicio más en las tarifas, o con opción de reserva a un coste reducido.

  1. Recepción y Oficina Virtual.

¿Necesitas recibir correo o paquetes? En un espacio coworking tienes la posibilidad de recibirlo allí, y en caso de que tú no estés, te lo guardamos hasta que te sea posible recogerlo. ¿Una dirección comercial para tu empresa? Los espacios coworking están muchas veces ubicados en zonas y calles relevantes, ofreciendo marca a tu imagen profesional.

¿Vives en Valencia y tras leer el blog te gustaría probar un día de coworking en nuestro espacio, Vortex Coworking, y comprobar si estas 10 ventajas son ciertas? Escríbenos a Vortex Coworking, ¡te esperamos!

10 ventajas del Coworking

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¿Tu casa se te cae encima? ¿Quieres una oficina, pero te preocupa el contrato de alquiler, limpieza, luz, internet, etc., las facturas y los costes imprevistos? ¿Necesitas separar el trabajo de tu vida personal?

Hoy vamos a descubrir las 10 principales ventajas que ofrece trabajar en un espacio coworking frente a una oficina tradicional, el trabajo desde casa o cafeterías con wifi.

Antes de empezar a leer, deberías responder a una pregunta importante: ¿sabes qué es un coworking? Si la respuesta es no, te invitamos a leer nuestra entrada “Qué es un coworking y su historia”. Si la respuesta es sí, pero sigues sin tener claro que factores lo diferencian o lo hacen la mejor opción para ti, empecemos a enumerarlos.


1. Adiós a la soledad

¿Cuántas veces has sentido que estabas solo en tu espacio de trabajo, sea un despacho, una oficina o tu propia casa? Es en ese momento cuando la motivación disminuye considerablemente y la sensación de aislamiento te invade. Tienes que tomar una decisión o resolver un problema en el trabajo y necesitas consejo; o simplemente contarlo en voz alta para aclarar ideas; o hacer un break para despejar la mente y retomar el tema después. Y solamente tienes el silencio haciéndote compañía.

Siempre hay alguien en el coworking, alguien que conoces y te resulta familiar. Ya sean tus compañeros, otros emprendedores u otras empresas. Incluso los propios gestores del espacio. Siempre tendrás esa sensación de sentirte acompañado en todo momento.


2. Ubicación

En muchas ocasiones la ubicación de la oficina es parte de la marca, una buena localización es sinónimo de una entidad consolidada y de éxito. Pero, ¿quién puede permitirse una oficina en el centro y mantener la estabilidad económica de la empresa? Además, si estás empezando un nuevo proyecto, tendrás que seleccionar meticulosamente cada pequeña inversión y dónde establecer tu despacho podría verse afectado.

Gracias a los espacios coworking, este problema tiene fácil solución. Los espacios suelen estar ubicados en zonas de relevancia, siendo éste uno de los puntos fuertes a la hora de ofrecer sus servicios. Trabajar en el centro de la ciudad, en una zona estratégica de negocios, en un TechHub o en el barrio histórico o de moda estará al alcance de cualquier startup o autónomo que esté empezando. Por ejemplo, en nuestro caso estamos ubicados estratégicamente entre el puerto de Valencia – el TechHub de la ciudad – y el Cabañal, un barrio con su propia historia en Valencia que se está convirtiendo en la zona más trendy de Valencia después de Ruzafa. Un espacio de trabajo a pocos metros del puerto y a pasos del mar. ¿Quién no querría hacer un descanso disfrutando del sol del mediterráneo o un paseo por la playa?


3. Servicios incluidos 

Necesitas una oficina, necesitas luz, agua, electricidad, limpieza, climatización, café, agua, internet… y además servicios variados sala de reuniones, zona social o una cocina para tomar el ansiado café de la mañana. En un espacio coworking no tendrás que preocuparte por la gestión de todos y cada uno de estos proveedores: el contrato de alquiler, de los servicios, el mantenimiento, la resolución de las complicaciones contractuales cada vez que hay algún problema y el pago de todas las facturas a final de mes, que a veces se hinchan imprevisiblemente. El ahorro en tiempo y el control de costes será mayúsculo. Simplemente con tener un ordenador será suficiente para aprovechar todas las ventajas que ofrecen, en una sola factura al mes.


4. Flexibilidad

Primero, flexibilidad con el contrato de alquiler; en una oficina tradicional, el contrato suele tener duraciones superiores a un año, adquiriendo así un compromiso que quizá no te interese. En un espacio de coworking, y en nuestro caso, el compromiso es mensual, dando la flexibilidad que muchos necesitan.

También flexibilidad horaria; en una oficina tradicional te encontrarás con horarios fijos e instalaciones cerradas a partir de una hora concreta. En tu casa es posible que tus compañeros o tus hijos marquen los horarios “eficientes” y dependas de otros para poder fijar tu horario laboral.

En un espacio coworking tú eliges a qué hora entras y a qué hora sales. Tú eliges cuantas horas vas a trabajar al día o si quieres organizarte por partes. La mayoría de los espacios tienen un horario comercial o cierran los fines de semana, sin embargo, como en nuestro caso, existe la posibilidad de ofrecer acceso 24 horas cualquier día de la semana a las instalaciones. Este tipo de servicio te abre un sinfín de posibilidades ya que, hay quién es más eficiente en horario nocturno o vespertino, o, simplemente, tiene reuniones con clientes que tiene otra franja horaria.


5. Sin conflicto de intereses

Cuando estás en la oficina siempre existe esa sensación “extraña” en la que tus compañeros se pueden convertir en tus rivales o tu jefe controla todos tus movimientos. Nadie está por encima de nadie. Los objetivos y las primas pueden marcar el ambiente de trabajo, generar conflictos entre compañeros, o enturbiar la mejor la de las relaciones.

En un espacio de coworking tus compañeros trabajan en distintas compañías, empresas y proyectos. Nadie buscará imponer su criterio, o demostrar que es mejor que otro. La tensión desaparece, la colaboración es desinteresada, la relajación y la confianza aumentan, y con ello, la productividad también. 


6. Aprecias tu trabajo

En ocasiones, la mayoría del tiempo estás realizando la misma actividad, ya sea en casa o en el despacho. Para ti, lo que haces es normal, incluso puede hacer que no valores lo que haces. Cualquier trabajo desempeñado tiene su valor, su dificultad y su coste. Puedes ser el mejor programador y pensar que cualquiera puede hacerlo o ser un gran vendedor y considerarlo una tarea sencilla.

Sin embargo, esto no te ocurrirá en un coworking. Al compartir el espacio con diferentes empresas, distintos sectores y todo tipo de persona, te darás cuenta del valor que tiene tu trabajo. Las tareas que desempeña cada uno tienen su importancia en el mercado laboral. Verás que no todo el mundo es capaz de programar, vender, relacionarse, enseñar, emprender o diseñar. Te sentirás único, te sentirás bien.


7. Crecimiento flexible

Uno de los factores que más preocupan a la hora de establecer tu oficina es la incertidumbre. Nunca estás seguro del espacio que necesitas a partir del crecimiento de la propia empresa. A veces, estás empezando y no sabes si en un día o en un mes, el número de trabajadores va a pasar de 2 a 3 o de 2 a 7. Otras veces, sin embargo, son las predicciones las que fallan y una inversión en un despacho para 20 trabajadores, se ha convertido en una escala industrial que no has conseguido llenar con más de 10 personas, y, por lo tanto, un coste fijo evitable.

Este tipo de situaciones son mucho más fáciles de controlar si trabajas en un espacio coworking. Si tu empresa necesita incorporar a un nuevo trabajador, bastará con alquilar un nuevo puesto fijo o flexible. No tendrás que cambiar de oficina asiduamente en función de lo que oscile el número de integrantes de tu plantilla. La inversión será ajustada a las necesidades de cada momento, segura y fácil de controlar.


8. Imagen Profesional

 Cuando eres un emprendedor, un autónomo o un freelance no vas a necesitar demasiado espacio para ti, pero, ¿qué pasa si tienes una reunión con un cliente? ¿vas a alquilar una sala de reuniones por horas distinta en cada reunión o directamente la vas a tener en el salón de tu casa? ¿quieres que sea en un lugar profesional, de diseño y que impresione o en una cafetería cualquiera?

Los espacios de coworking ofrecen zonas donde podemos recibir a nuestros clientes o incluso salas de reuniones que entran en la mensualidad, por horas o incluso la posibilidad de tener expuesto nuestro producto o un taller de formación. Y algunos, como Vortex Coworking, tienen un diseño de vanguardia, moderno, profesional e inspirador. La imagen que ofreces a un cliente que te recibe con además una localización perfecta, no tiene precio.


9. Cultura de Solidaridad

Por lo general, en una oficina tradicional cada uno va por su cuenta. Y en una cafetería no necesariamente te rodeas de profesionales consolidados ni de gente de confianza. Pero una de las normas no escritas en un espacio coworking es la de ayudarse unos a otros y hacer comunidad. Los coworkers siempre tienen la intención de ayudar y colaborar con el resto de compañeros. A lo largo de una jornada laboral hay infinidad de oportunidades para ser solidario unos con otros, ya que coexistiremos con diferentes sectores y diferentes perfiles de gente con distintas habilidades.


10. Conciliación entre vida personal y trabajo

Uno de los principales problemas que encuentran los trabajadores independientes es el aislamiento y la dificultad para diferenciar entre su trabajo y la vida personal. Gracias a un espacio coworking resulta mucho más sencillo fijar un horario, unas obligaciones y, en definitiva, crear tu propia rutina laboral. La conciliación entre la vida familiar, personal y el trabajo sucede de una manera mucho más fácil.

La comunidad de coworkers es más que una oficina compartida, es una filosofía con una misión clara: ayudar a los trabajadores en su aventura profesional. Rodearse de otros profesionales es la mejor forma de emprender este camino; compartir, colaborar, y crecer juntos. Ahora ya sabes que sólo necesitas tu ordenador y encontrar tu espacio; y si Vortex Coworking es el tuyo, te esperamos con los brazos abiertos.

Qué es el coworking y su historia

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“¿Eso del coworking qué es?” preguntaba mi padre al principio de esta aventura. Fue entonces cuando me di cuenta de que no todo el mundo está cómodo con este tipo de anglicismos. Es uno de tantos “palabros” que el mundo de la empresa nos pone sobre la mesa: marketing, sponsor, branding, SEO, target, freelance, brainstorming, know-how… son muchas de estas palabras que todos hemos escuchado en algún momento y que no siempre estamos seguros de qué representan.

Pues bien, la palabra coworking es, literalmente, trabajar con varias personas en un mismo espacio, o, para entendernos mejor, en una misma oficina, compartiendo recursos y capacidades. Sin embargo, nos gusta llamarlo “espacio”, ya que el término “oficina” limita la extensión del mismo y olvida la idea de una relación cercana y el hecho de compartir algo más que un despacho.

A grandes rasgos, se trata de compartir el espacio de trabajo, utilizar la misma oficina entre diferentes profesionales de la misma o diferentes empresas y de distintos sectores. De esta forma se comparten gastos y servicios a la vez que se fomenta la relación entre distintos sectores y proyectos y las colaboraciones. Además, un espacio como éste invita al movimiento, al compañerismo, a la innovación y a la implicación social. Un coworking tiene un impacto beneficioso para su comunidad (los coworkers que lo componen), su barrio y su localidad.

Pero el coworking es mucho más que eso. La verdadera finalidad es la de crear un entorno y una comunidad de coworkers, un espacio que fomenta el networking, las colaboraciones, el crecimiento y la creatividad. Se busca huir del aislamiento que existe en una oficina tradicional o en la propia vivienda; la máquina del café dejará de ser tu mejor amiga y la nevera tu mejor consejera. No se te volverá a caer la casa encima.

Sin embargo, el coworking no es tan joven como lo pintan. Existe documentación que data de los años 1600 en la que ya se hablaba de coworking como una colaboración entre Dios y sus súbditos. Pero, es a mediados de los 90, en 1995, cuando nace uno de los primeros espacios considerados como coworking en Berlín, Alemania. Allí se funda la C-Base e.V. que inicia el proyecto “BerlinBackbone” con un espacio en el que distintas personas que se conocían y ejercían su trabajo bajo el mismo techo, a modo de comunidad.

Bernie DeKoven es considerado por muchos el padre del coworking. Fue el primero en utilizar este término en 1999 para referirse al trabajo juntos y la colaboración gracias a las posibilidades que nos daban los ordenadores. Además, ese mismo año nacen las primeras oficinas compartidas: 42 west 24, Nueva York Share (oficinas compartidas en Nueva York).

Durante la primera década del año 2000 cuando empiezan a aparecer muchos espacios coworking. En 2002, sólo tres años después de que Bernie le diera vida al término, es en Europa donde se les ve crecer. En Austria aparece  Schraubefabrik, un espacio pensado para la comunidad de trabajadores que lo fundaron: arquitectos, relaciones públicas, cooperativas, freelancers o micro-empresas. De esta forma podían dejar de trabajar en casa y pasar a un espacio más amable. Ellos mismos proclaman a dicha comunidad como la madre del coworking.

En 2005 se abre en San Francisco el primer espacio de coworking como tal de la mano de Brad Neuberg que ofrecía de 5 a 8 escritorios un par de días a la semana y diferentes servicios como; red wifi, salas de meditación, paseos en bicicleta, masajes o comidas compartidas. El espacio cierra solo un ejercicio después dando paso a Hat Factory; este era el primer espacio coworking a tiempo completo, ofreciendo la libertad de un freelance pero con todos los recursos necesarios para un lugar de trabajo. Este espacio dio lugar a su vez a Citizen Space, que sigue abierto, con sedes en Las Vegas, California y San Francisco.

Google entra en escena y el coworking se pone de moda. El término empieza a formar parte de la base de datos de Google y de otros buscadores. En 2007 se considera como tendencia y esto desencadena un aumento del volumen de búsquedas y de otros términos relacionados como “nómadas digitales”, “oficina compartida” o “espacios de trabajo compartido”. Durante los años siguientes el coworking se relaciona directamente con Estados Unidos. No es hasta 2010 cuando se tiene en cuenta en Europa.

Ya en los últimos años podemos ver la consolidación de este tipo de espacios, el reconocimiento del modelo de trabajo por todo el mundo y el gran abanico de oportunidades que ofrece esta clase de servicios. Gracias a Coworking Spain podemos saber que en España había a cierre de 2016 más de 1.500 espacios de coworking. En 2010 eran alrededor de 50. Gracias al portal estadístico por excelencia, Statista, sabemos que en 2017 existían más de 13.800 espacios por todo el mundo.

En este tipo de espacios hay diferentes zonas de trabajo. Suele componerse de 3 espacios principales: la zona de trabajo abierta, hotdesk o freedom (Zona Vortex en nuestro espacio), donde encuentras mesas amplias compartidas con el resto de coworkers y un ambiente más distendido; una zona privada en la que encuentras escritorios personales y un ambiente más tranquilo (Zona Focus en nuestro espacio, Vortex Coworking); las salas de reuniones; una zona social que puede incluir una cocina, cafetería o zona de descanso. Al mismo tiempo algunos tienen la modalidad de “oficina virtual“, que ofrece visibilidad, ahorro de costes y mayor flexibilidad.

También encontraremos distintos tipos de coworkers: aquellos fijos o de oficina, que actúan como cualquier trabajador tradicional cumpliendo un horario; el coworker flexible que no tiene hora de entrada u hora de salida; y, el coworker nocturno, aquel que prefiere trabajar más allá del horario vespertino. Sin olvidarnos de lo que ahora denominan “nómadas digitales”, aprovechando las posibilidades que ofrece la red hoy en día: reuniones online y poder trabajar a distancia desde cualquier parte del mundo.

En resumen, los espacios coworking son “aceleradores de la casualidad” que se han expandido por todo el mundo durante los últimos años y que ofrece un sinfín de posibilidades. Se diseñan para albergar a personas creativas, sociables, emprendedoras y con ganas de aprender. Se construyen para romper con el aislamiento y crear un buen ambiente de convivencia, favoreciendo la colaboración y las reuniones sociales. Las fronteras desaparecen dejando sitio a la hibridación entre empresas, ya sea por sector económico, tecnológico o social. Además, las mismas instalaciones pueden organizar eventos, cursos o talleres que complementen la formación de los coworkers que forman parte de la misma comunidad. Un lugar donde emprendedores y empresas conviven compartiendo experiencias y recursos.

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